Las partes de una ventana o un armario no se incluyen automáticamente por mencionar la estancia. Identifica cada tarea que necesitas.

«Ventanas incluidas» puede dejar sin resolver los marcos, las guías o las persianas. Antes de pedir una limpieza tras la obra, recorre esos elementos y explica qué partes necesitan atención. No basta con contar los huecos si unos tienen una hoja y otros una composición mayor.
Ventanas: piezas y acceso
Anota el número de conjuntos y describe los diferentes tipos. Puedes escribir «dos ventanas de dos hojas y una puerta acristalada» si eso refleja tu vivienda. Indica qué caras quieres limpiar y qué partes no son accesibles desde el interior. Deja que la empresa valore las partes de difícil acceso; no intentes alcanzarlas para completar la descripción.
- Cristales y caras incluidas.
- Marcos y guías que quieres limpiar.
- Persianas u otros elementos, tratados como tareas a concretar.
- Restos adheridos o zonas cuyo estado requiere revisión.
- Acceso disponible y materiales conocidos.
Armarios: exterior e interior
Distingue frentes, baldas, cajones e interior. Si estarán llenos, aclara quién vaciará y recolocará el contenido. No presupongas que el servicio incluye manipular tus pertenencias. Retira de la zona los objetos que no quieras que se muevan y comunica cualquier restricción de acceso.
Si los armarios son nuevos, entrega sus referencias para que la empresa pueda comprobar la compatibilidad del método con los acabados.
Revisa estas tareas en el presupuesto junto a las estancias y superficies. Si una parte queda pendiente por falta de acceso o por restos que necesitan valoración, haz que se identifique. Al comprobar el resultado, utiliza la misma lista de partes: te permite plantear una observación concreta sin exigir algo que no se había acordado.