Antes de la visita, acuerda qué debe estar retirado y qué trabajos de reforma siguen pendientes.
Si después de la limpieza todavía se va a lijar una pared o cortar material, parte del trabajo puede tener que repetirse. Coordina la fecha con quien lleva la reforma y con la empresa de limpieza. No basta con que hayan terminado las tareas principales: interesa saber qué actuaciones quedan en las zonas que quieres entregar limpias.
Confirmar el estado antes de la visita
- Lista los trabajos de obra que siguen pendientes y dónde se harán.
- Aclara quién retirará herramientas, embalajes y materiales de obra.
- Acuerda qué muebles o interiores de armario estarán despejados.
- Confirma acceso, entrega de llaves y disponibilidad de agua y electricidad.
- Reúne las referencias de los acabados y los datos de contacto para resolver dudas.
Distingue las pertenencias que quieres conservar de los elementos que deben retirarse. Una caja junto a la puerta puede contener material sobrante o una pieza que necesitas guardar. Evita que la empresa tenga que interpretar esa diferencia: señala lo que se queda y acuerda el alcance de la retirada.
Si la vivienda está amueblada, concreta quién moverá cada objeto y qué zonas se podrán alcanzar. «Limpiar el dormitorio» no define por sí solo el interior del armario, el espacio bajo una cama con almacenaje o la parte trasera de un mueble. Esas decisiones pertenecen al presupuesto.
Información que conviene tener a mano
Guarda etiquetas o referencias de suelos, encimeras y carpinterías nuevas. Si no sabes qué material se ha instalado, pregunta a quien lo suministró o colocó. La empresa necesita esa información para valorar métodos compatibles; esta guía no prescribe productos ni tratamientos.
Haz fotos del estado previo cuando ayuden a explicar las tareas, evitando información personal innecesaria. Al final, reserva un momento para recorrer los espacios acordados con la empresa. Si falta algo que impide completar una zona, deja constancia de qué queda pendiente y cómo se revisará después.