El total solo es comparable cuando sabes qué cubre cada propuesta. Completa los huecos antes de elegir por el importe.
Dos presupuestos que dicen «limpieza de fin de obra» pueden cubrir partes diferentes de la vivienda. Si uno menciona cristales y el otro también marcos, guías e interiores de armario, sus importes no bastan para compararlos. Pon las propuestas junto a la misma lista de tareas y señala dónde falta una respuesta.
Comprueba qué ha confirmado cada empresa y qué depende de una visita. El método compatible, el acceso y el tratamiento de los restos requieren su valoración; conserva esos pendientes al comparar.

Preparar una referencia común
Usa una lista de zonas y elementos, no solo el nombre del servicio. Incluye la superficie que has comunicado, el estado actual y las partes que quedan fuera. Si enviaste fotografías o referencias de materiales, comprueba que las dos empresas recibieron la misma información. De otro modo quizá estén respondiendo a encargos distintos sin que se vea en el título del documento.
Ejemplo ficticio, sin precios de mercado: dormitorio y pasillo, tres conjuntos de ventana e interior de un armario vacío. Hay un resto adherido de origen desconocido. Las empresas deben confirmar si aceptan estas tareas y cuáles necesitan visita.
- ¿Las dos propuestas incluyen las mismas estancias?
- ¿Detallan las partes de cada ventana y las caras encargadas?
- ¿Incluyen el interior del armario o solo su exterior?
- ¿Cómo describen el resto que necesita valoración?
- ¿Quién despeja los objetos y retira los materiales sobrantes?
- ¿Qué precio, impuestos y condiciones quedan confirmados?
Leer una exclusión sin completar el hueco
Supón que la primera propuesta incluye cristales interiores y excluye persianas. La segunda solo dice «ventanas». Es posible que incluya más, menos o lo mismo, pero todavía no lo sabes. Pregunta por las partes de la ventana en lugar de interpretar el término amplio a tu favor. Anota la respuesta junto al documento.
Marca las respuestas como incluidas, excluidas o pendientes. Un espacio en blanco no confirma ninguna de esas opciones: pregunta y guarda la aclaración junto al presupuesto.
Con los muebles y las pertenencias, revisa quién los mueve, vacía o recoloca. «Limpieza del dormitorio» no identifica el interior de un armario lleno ni el espacio detrás de una pieza que no puede desplazarse. Aclara estas tareas antes de contar con ellas. Si una zona no será accesible el día previsto, pregunta cómo afecta al encargo.
Restos y materiales que requieren valoración
Describe la ubicación del resto y reúne la referencia del acabado. No lo llames cemento, adhesivo o pintura si no conoces su origen. Una foto puede ayudar a localizarlo, pero no acredita el material ni garantiza que se quite sin afectarlo. La propuesta debe conservar lo que sigue pendiente, aunque eso impida tener un precio cerrado para esa parte.
No comparas dos garantías de eliminación porque ambos documentos utilicen la palabra «limpieza». Pide que la empresa explique qué tareas ha podido valorar, qué información falta y cómo se decidirá el trabajo adicional. Las indicaciones del fabricante y la compatibilidad del método no se sustituyen por una promesa general de «quitar todas las manchas».
Importes, impuestos y fecha
Comprueba qué representa cada total y cómo se han expresado los impuestos. El cálculo de Calcula y Contrata es orientativo y muestra importes sin impuestos; una propuesta profesional puede presentarse de otra manera. Pide el importe final y sus condiciones, sin deducir un porcentaje o un régimen fiscal por tu cuenta.
Revisa también la fecha y lo que debe estar preparado. La casilla de urgencia de la calculadora ajusta la estimación, pero no confirma disponibilidad. Una empresa puede haber valorado el trabajo contando con la vivienda despejada y otra con algunas tareas previas a cargo del cliente. Asegúrate de que puedes cumplir esas condiciones antes de elegir.
Una pregunta mejor que «¿me lo rebajas?»
Cuando veas una diferencia, empieza por el concepto: «En esta propuesta figura el interior del armario y en la otra no aparece. ¿Está incluido y estará condicionado a que lo vacíe?». Esa pregunta permite completar el alcance. Después podrás valorar el precio que corresponde al trabajo confirmado.
Conserva las aclaraciones y pide que la versión con la que decides contratar sea reconocible. Si durante la preparación añades una zona, cambias el acceso o descubres un resto, comunícalo a la empresa. La propuesta anterior puede dejar de describir el trabajo que se encontrará; la modificación necesita revisión y no una aceptación que tú des por hecha.